El evento rindió homenaje a ocho entidades que mantienen activa la memoria ferroviaria en España, coincidiendo con el 50 aniversario del apagado simbólico de la última locomotora de vapor de RENFE.
La estación de La Poveda fue el escenario elegido este sábado para la entrega del VI Premio ‘Arco de Ladrillo’, que por primera vez salió de Valladolid para celebrarse en Arganda del Rey. El evento, organizado por la Asociación Vallisoletana de Amigos del Ferrocarril (ASVAFER), en colaboración con el Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM), rindió homenaje a ocho entidades que mantienen vivo el legado ferroviario en España, coincidiendo con el 50 aniversario del apagado simbólico de la última locomotora de vapor de RENFE.
Durante la ceremonia, se reconoció la labor de asociaciones, museos y fundaciones que, desde distintos puntos del país, contribuyen a preservar locomotoras históricas, restaurar material ferroviario y mantener vivo el patrimonio industrial del tren. Entre los galardonados figuraron AVENFER (Venta de Baños), APPFI (Móra la Nova), ARMF (Lleida), AZAFT (Zaragoza), el Museo del Ferrocarril de Asturias, el Museo Vasco del Ferrocarril, la Fundación Riotinto y el propio CIFVM, que gestiona el emblemático Tren de Arganda.
El acto fue inaugurado por la concejala de Juventud, Familia, Turismo, Participación Ciudadana y Patrimonio Cultural, Elena de la Torre, quien dio la bienvenida a las entidades asistentes en nombre del Ayuntamiento de Arganda del Rey. También intervino José Cañizares Moyano, presidente de Honor de la Sección Española de la Asociación Europea de Ferroviarios, y también estuvo presente Gregorio Sánchez, considerado el maquinista de vapor más veterano del país.
Tras la entrega de premios, los asistentes realizaron un breve recorrido en el Tren de Arganda hasta el apeadero de La Poveda, donde visitaron los talleres del CIFVM, con locomotoras en restauración y una maqueta ferroviaria en funcionamiento. Más tarde, en el Centro Integrado de La Poveda, las entidades premiadas pudieron compartir sus experiencias y proyectos dedicados a la tracción vapor.
El galardón toma su nombre del Arco de Ladrillo, un monumento ferroviario vallisoletano erigido en 1858. Construido con más de 147.000 ladrillos macizos, fue una de las primeras infraestructuras ferroviarias de la ciudad y constituye hoy un emblema de la ingeniería decimonónica. Su elección como símbolo del premio subraya la intención de ASVAFER de reivindicar la historia técnica y humana del ferrocarril.
El legado del vapor y su vínculo con Arganda
El 23 de junio de 1975 se apagaba oficialmente la última locomotora de vapor de RENFE en Vicálvaro (Madrid), cerrando una etapa de más de un siglo en la historia ferroviaria española. Ese día, el entonces príncipe Juan Carlos inauguraba la electrificación del tramo Madrid-Guadalajara, y en un último viaje a bordo de la locomotora Mikado 141 F-2348, el actual monarca apagó su caldera en un acto simbólico que representó la despedida de un siglo de historia ferroviaria a vapor. Sin embargo, nunca llegó a extinguirse del todo. Gracias al trabajo de las asociaciones reconocidas, muchas de esas máquinas siguen hoy en activo en ferrocarriles turísticos, museos y jornadas excepcionales, como la que vivió Arganda este fin de semana.
El Tren de Arganda, gestionado por CIFVM, es uno de los últimos en circular regularmente con tracción vapor, y su taller en La Poveda alberga uno de los centros de restauración ferroviaria más activos del país. Por ello, Arganda del Rey se ha consolidado en los últimos años como punto de referencia nacional en la divulgación y conservación del patrimonio ferroviario.

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