Victor Gutiérrez, exjugador de la Selección española de waterpolo: “A la dificultad de competir se suma el peso de esconder quién eres”

Victor Gutiérrez durante la charla LGTBIFobia en el deporte / Gema García

El atleta y político madrileño visitó este viernes la Casa del Pueblo de Arganda del Rey para poner sobre la mesa los desafíos que aún enfrentan los deportistas LGTBI+, tanto a nivel nacional como internacional. La charla, organizada con el respaldo del PSOE local y la Asociación Arganda Diversa, reunió a decenas de vecinos y militantes con el objetivo de visibilizar un problema estructural que persiste desde hace demasiados años.

Víctor Gutiérrez Vaz, exjugador de la Selección española de waterpolo y Secretario General del PSOE de las Políticas LGTBI+, ofreció este viernes una charla en la Casa del Pueblo de Arganda del Rey sobre la LGTBfobia en el deporte, organizada por el PSOE local y las Juventudes Socialistas y con el respaldo de la asociación Arganda Diversa. Al acto asistieron vecinos, militantes y miembros de colectivos LGTBI+, quienes pudieron conocer de primera mano la experiencia de Gutiérrez como deportista y miembro visible del colectivo, así como los obstáculos que todavía enfrentan los atletas LGTBI+ en España. Durante la jornada se proyectó un fragmento del documental We All Play, que recoge testimonios de deportistas nacionales e internacionales, y se debatió sobre la discriminación, la invisibilidad y el miedo que acompaña a quienes deben ocultar su orientación sexual para poder competir.

Durante la charla, Gutiérrez explicó que España es un país pionero en derechos LGTBI y en avances sociales, pero que en el deporte la situación sigue estancada. «El ejemplo más evidente es el del fútbol, donde no hay ni un solo futbolista abiertamente homosexual en primera o segunda división, y eso no es casualidad», relató. La consecuencia directa de dar un paso así supone insultos, rechazo, pérdida de oportunidades y patrocinios. «A mi no se me pasaba por la cabeza el contarlo, solo podía pensar en que me rechazarían. Yo no podíaentrenar dos horas al día, sabiendo que mis compañeros no se quieren cambiar conmigo o me insultan. Es que te inhibe. Además del miedo a que el club se enterase y me pudiesen rescindir el contrato.»

Tras la charla en la Casa del Pueblo de Arganda del Rey / Gema García

Recordó el caso de Justin Fashanu, futbolista británico que jugó en clubes como el Nottingham Forest y se convirtió en el primer futbolista profesional en declararse abiertamente homosexual, pero tras años de acoso, discriminación y rechazo por parte de compañeros, aficionados e incluso de su familia, se suicidó en 1998. Víctor explicó cómo, cuando él tenía 15 años, buscaba referentes en internet para entender su situación y el único nombre que apareció fue el de Fashanu, cuya historia acabó trágicamente. Esta ausencia de modelos visibles, según él, deja a muchos jóvenes desamparados en un momento crítico de su vida, y fue también la motivación para que Víctor decidiera dar visibilidad a su propia historia y convertirse en un referente para quienes hoy atraviesan la misma búsqueda de identidad y aceptación.

Crecer en soledad

Victor Gutiérrez durante la charla LGTBIfobia en el deporte / Gema García

Víctor Gutiérrez escuchó “maricón” por primera vez en el colegio con apenas ocho años. No conocía entonces su significado, pero supo que aquello era una ofensa y que no quería ser ese blanco. Aquella connotación negativa lo acompañó durante años, hasta hacerle creer que “estaba enfermo” y empujarlo a buscar soluciones externas: con 16 años llegó a apuntar el nombre de un psicólogo que prometía “curar” la homosexualidad con la idea de llamarlo en unos años. “Ese tipo de vivencias te roba la infancia», confesó, “ningún niño o niña debería crecer creyendo que tiene que esconderse o ser perfecto para ser aceptado.”

En un entorno deportivo donde comentarios homófobos y sexistas se repiten con normalidad, experimentó el conflicto de sentirse distinto y, al mismo tiempo, querer pertenecer. Para protegerse, optó por destacar: “Voy a ser el mejor en lo que hago para que los demás me aplaudan y por lo menos me respeten”. Esa estrategia le permitió avanzar en su carrera, pero con miedo y sufrimiento.

Cuando al fin decidió contarlo, confesó que se arrepiente de no haberlo hecho antes porque se habría ahorrado “sufrimiento, inseguridad y miedo”. Denunciar la homofobia fue, además, un acto con consecuencias colectivas: en 2021, tras sufrir un insulto homófobo durante un partido entre el Club Natación Terrassa y el Club Natación Sabadell, Víctor denunció lo ocurrido. Aquella investigación derivó en una sanción deportiva por homofobia, un hecho que él valora por el precedente y por dejar claro que la homofobia tiene consecuencias.

Aunque esta historia pueda leerse como una de superación, no debería romantizarse. No es una película con final feliz, sino una realidad cruda que siguen viviendo muchos deportistas. Víctor Gutiérrez no debería haber tenido que enfrentarse a este tipo de obstáculos, porque un deportista solo debería competir contra los retos propios de su carrera: la disciplina, la constancia, la derrota, la frustración, o las lesiones físicas o emocionales. Ser homosexual no debería ser un desafío añadido. Ser quien uno es debería vivirse con la misma naturalidad y libertad con la que se vive cualquier otra faceta de la identidad. El único objetivo real es que historias como la suya dejen de ser necesarias, porque ya no haya que contarlas.

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