La Virgen de la Soledad, patrona de la localidad, fue trasladada a las 23:00 horas hasta su ermita, sin procesión ni banda musical y cubierta por un plástico para resguardarla de la lluvia, una vez que el temporal cesó.
Una de las citas más emblemáticas de la Semana Santa de Arganda del Rey tuvo que ser cancelada este Viernes Santo debido a la lluvia ininterrumpida que comenzó a caer durante la tarde. La Procesión del Silencio, considerada el acto central de la jornada, no pudo salir a la calle, dejando a participantes y vecinos congregados a las puertas de la iglesia de San Juan Bautista.
Desde la iglesia, ubicada en la plaza de la Constitución, estaba previsto que, a partir de las 20:00 horas, se iniciara el recorrido procesional con todas las imágenes: La Oración en el Huerto, La Flagelación, El Nazareno, El Cristo Crucificado, El Descendimiento, El Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad. El itinerario, que atraviesa el pueblo, culmina en la Ermita de la Virgen de la Soledad, donde tiene lugar ‘el encuentro’, en el que los costaleros realizan un baile con los pasos sobre los hombros en honor a la Virgen.
Para los voluntarios, la Procesión del Silencio es uno de los momentos más esperados del año. Inmaculada Fernández, andera argandeña desde hace cinco años, señaló que la suspensión del acto supone la pérdida del esfuerzo acumulado durante meses: “Es una pena, todo el trabajo y las promesas se van al traste,” afirmó. «Entré en este mundo cuando mis padres enfermaron y ya no me quiero ir. Todos queremos ir con la Virgen, pero nos tenemos que dividir. Lo importante es estar» añadió.
- Gema García / Arganda Actual
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Tras la noticia, muchos se congregaron dentro de la iglesia para poder acercarse a las imágenes y culminar, de cierta manera, el evento. Hasta un voluntario, Juan Alaga, cantó una saeta a la virgen.
Ante la situación meteorológica, se tomó de forma unánime la decisión de realizar únicamente el traslado de la Virgen de la Soledad desde la iglesia de San Juan Bautista hasta su ermita, sin acompañamiento musical y con la imagen protegida por un plástico.
Erón, costalero argandeño, subrayó el valor simbólico de este gesto: “Llevamos ensayando desde febrero. Que no podamos sacar a la Virgen en su día grande, por culpa de la lluvia, es un golpe muy duro, pero poder trasladarla ya significa mucho para nosotros. Aunque sea sin procesión, estamos con ella en la calle» cuenta. «Mucha gente se va a otras vírgenes de otros lados, yo si no saco la Virgen de la Soledad, no saco a ninguna, porque no lo siento.» concluyó.
La tradición vuelve entre los más jóvenes

Gema García/Arganda Actual
Ángela, vecina de Arganda del Rey, ha seguido de cerca esta celebración durante toda su vida. “Llevo viniendo a la procesión desde que tengo uso de razón. Hace 46 años que vivo en Arganda y nunca he ido a ver la procesión en otro sitio» afirma. «La tradición ha evolucionado. Antes las imágenes se llevaban en carro, no había anderos ni costaleros. Con ese cambio, se ha marcado una diferencia muy grande, especialmente entre la gente joven, que cada vez llama más su atención y quieren apuntarse» relata.
«Mi marido lleva 41 años como costalero, lo heredó por tradición familiar y empezó como volante en el carro. Ahora es nuestra hija quien también participa, desde hace cuatro años. Ha vuelto la tradición entre la juventud» cuenta.








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