Las familias de los alumnos han convocado una concentración este 22 de abril en apoyo a la huelga indefinida de las trabajadoras de educación infantil que se está llevando a cabo desde el pasado 7 de abril como denuncia por las ratios elevadas, la falta de recursos y la precariedad laboral.
Las educadoras infantiles de la Comunidad de Madrid llevan en huelga indefinida desde el pasado 7 de abril. En Arganda del Rey, se ha convocado una protesta para este miércoles 22 de abril convocada por familias del municipio en apoyo a sus reivindicaciones. La cita será a las 18:30 en la plaza de la Constitución, y se anima a los asistentes a acudir con camisetas amarillas como símbolo de respaldo.
La movilización cuenta con el apoyo de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles y el sindicato CGT, en un contexto de creciente malestar entre las profesionales del primer ciclo de Educación Infantil (0 a 3 años), que denuncian no poder garantizar una atención adecuada a los menores, en una etapa que consideran “fundamental” en su desarrollo.
Desde el inicio de la huelga, las educadoras trabajan bajo servicios mínimos decretados. Según explica Demel, educadora infantil con 25 años de experiencia en una escuela de gestión indirecta de Arganda del Rey, todas sus compañeras están secundando la protesta en su centro. La decisión no ha sido fácil. Cada jornada de huelga supone una pérdida de unos 50 euros en su salario, ya de por sí ajustado. “Tenemos tan poco que no perdemos nada, peor no podemos estar”, resume.
El principal foco de la protesta son las ratios, es decir, el número de niños por educadora. En la Comunidad de Madrid, el Decreto 18/2008 fija un máximo de 8 bebés por aula, 14 niños de 1 a 2 años y 20 de 2 a 3, dentro del marco general de la Ley Orgánica de Educación. Aunque son cifras legales, las educadoras las consideran excesivas y muy por encima de otros países europeos, donde la media se sitúa entre cuatro y seis menores por profesional.

PLEI
“Todos los cursos tenemos alguna criatura con diversidad funcional, varias alergias y últimamente algún pequeño que convulsiona”, explica. “Las convulsiones suelen venir acompañadas de ausencias fisiológicas: una mirada perdida, una temperatura que no cuadra, una actitud extraña. Esa criatura la tienes que tener muy mirada”, añade. La dificultad aumenta cuando esa vigilancia debe compaginarse con la atención simultánea a otros 13 o incluso 20 niños, que impide una atención “individualizada” y dificulta su “desarrollo”.
Las educadoras infantiles cobran el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Denuncian que se trata del único sector educativo en esta situación, pese a la responsabilidad que asumen. “Se están aprovechando de nuestra vocación para cubrir unas necesidades sin dar el valor real que tiene nuestro trabajo”, lamenta.
El centro en el que trabaja Demel forma parte de la red pública, pero está gestionado mediante un modelo de gestión indirecta, en el que la administración financia el servicio y una empresa privada se encarga de su gestión. Las educadoras sostienen que este modelo, unido a la falta de recursos, dificulta aplicar el proyecto educativo en condiciones adecuadas.
La huelga continúa y la concentración de este miércoles en Arganda del Rey se presenta como un nuevo intento de visibilizar una situación que, según denuncian, no solo afecta a las trabajadoras, sino también a la calidad de la atención y el desarrollo de los niños y niñas en una etapa clave de su vida.

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