El mismo hospital que nació en 2008 como una oportunidad sanitaria para todos los vecinos de la zona, lleva años denunciando unas condiciones límite para sus trabajadores. En mitad de esta espiral, y para sorpresa de parte del personal, el centro ha sido recientemente galardonado como centro BPSO, un reconocimiento del Ministerio de Sanidad que destaca la implantación de buenas prácticas clínicas. Arganda Actual ha hablado con Alberto Perex, delegado del Sindicato de Enfermeras, Fisioterapeutas y Matronas de España (SATSE) en el Hospital del Sureste y del Henares, y con Cristina Carretero, delegada de prevención del Hospital del Sureste y enfermera de urgencias del centro.
Hace unas semanas, se publicó la noticia de que el Hospital Universitario del Sureste, en Arganda del Rey, había sido recientemente distinguido como Centro Comprometido con la Excelencia en Cuidados (BPSO-Best Practice Spotlight Organization) por el Ministerio de Sanidad. Se trata de un sello de calidad internacional otorgado a centros sanitarios que implantan buenas prácticas clínicas de enfermería basadas en la evidencia científica.
El hospital se postuló como centro candidato en 2022, y desde entonces ha participado en un proceso de transformación centrado en la mejora de los cuidados. Se han implantado cuatro guías clínicas: ‘Cuidados centrados en la persona y la familia’, ‘Accesos vasculares’, ‘Valoración y manejo del dolor’ y ‘Profesionalismo en enfermería’, que se han aplicado en unidades como Digestivo, Nefrología, Fisioterapia o Trabajo Social, con el objetivo de mejorar la atención y fomentar la colaboración entre servicios. Lo que se presenta como un avance institucional, es vivido de forma muy distinta por quienes sostienen a diario la atención sanitaria.
Desde el Sindicato de Enfermeras, Fisioterapeutas y Matronas de España (SATSE) y parte del personal sanitario advierten que el reconocimiento llega en un momento crítico para el hospital. “Este premio se ha conseguido gracias al esfuerzo de los profesionales, pese a la notable falta de enfermeras, TCAEs y médicos. Todo se sostiene a base de doblajes, horas extra y acudir en días libres. Y eso tiene un coste”, señala Alberto Perex, delegado del SATSE en el centro. Los doblajes oscilan desde las 14 hasta las 24 horas ininterrumpidas. «Con esa presión no se puede garantizar ni la seguridad del paciente ni la del profesional”, aseguran. Según cálculos de SATSE, el dinero invertido en doblajes durante 2024 equivaldría al sueldo de 3 o 4 enfermeras y otras tantas auxiliares.
El hospital cuenta actualmente con una plantilla de 310 enfermeras, 277 técnicos en cuidados auxiliares de enfermería (TCAEs), 230 médicos y 132 camas. Algo que, según el sindicato, resulta insuficiente frente al volumen de pacientes que atiende. La presión asistencial, lejos de aliviarse, se ha intensificado desde la pandemia. “Antes del COVID, un mal día en urgencias significaba 150 pacientes. Ahora lo habitual son entre 250 y 300 diarios”, denuncia Perex.

Gema García / Arganda Actual
La situación, aseguran, se traduce en unidades saturadas, pacientes esperando ingreso sin camas disponibles y estancias prolongadas en boxes o pasillos. “Hay pacientes que pasan hasta tres días en un box sin poder ducharse. Eso no es excelencia de cuidados”, añade el delegado. A esto se suma el fin anticipado del Plan de Invierno, desactivado el 15 de marzo, en plena temporada alta de demanda sanitaria. Todo esto repercute directamente en los trabajadores, que ya han normalizado los doblajes y trabajan bajo altos niveles de estrés y ansiedad.
El Hospital señala que es el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) quien se encarga de los «programas estructurales de refuerzo de personal» para controlar las épocas de carga asistencial ya sea «el Plan de Invierno» o el «período estival». Aún así, aseguran que gracias al BPSO, se establecerá durante el 2025 y 2026 un «período de sostenibilidad» para los trabajadores.
¿Qué supone el BPSO?
El centro asegura que la participación en el programa ha sido voluntaria y que se ha llevado a cabo un plan de difusión y formación interna: “En todas las unidades se informa y anima a sus compañeros a sumarse. Se ofrece formación acreditada y se cuenta con el apoyo de supervisores para garantizar la cobertura del servicio”, aseguran. “El alcance del BPSO es medido, y su repercusión solo supone mejoras en eficiencia. No implica más carga asistencial, todo lo contrario. Muchas veces cuidar mejor significa trabajar de forma más eficiente», relatan desde el Hospital.
No obstante, desde enfermería se matiza que, aunque la iniciativa puede aportar mejoras, el contexto en que se desarrolla no es el idóneo. “Nos piden más tareas, más formación, más guías… pero seguimos siendo los mismos. Incluso se libera a gente de la asistencia diaria para que trabaje en las guías, lo que deja todavía más carga al resto”, explica Cristina Carretero, enfermera de urgencias y delegada de prevención. “Nos encantaría sentar a todos los pacientes geriátricos en sillón, pero si tienes 34 pacientes por planta y solo dos auxiliares por turno, es imposible”, añade.

Gema García / Arganda Actual
Para ellos el problema no es el programa en sí, sino que se convierta en una herramienta de imagen mientras se ignora la precariedad del día a día. “Lo que estamos pidiendo no es que nos regalen nada. Solo que se pongan manos suficientes para que el trabajo no destruya al trabajador. Porque lo que ahora se premia como excelencia, se está haciendo a base de sacrificio personal» concluyen.

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