Con motivo del aniversario, el Ayuntamiento de Arganda del Rey organizó una exposición fotográfica que recorría más de un siglo de historia del barrio a través de imágenes inéditas procedentes del Archivo Municipal. Hoy son los propios vecinos quienes, a partir de ese material gráfico, reconstruyen y comparten la memoria colectiva de La Poveda. Es el caso de Almudena, vecina nacida en 1951, que vivió su infancia en una de las viviendas destinadas a los trabajadores de la Azucarera.
En el término municipal de Arganda del Rey, en el corazón de la vega del Jarama y el Tajuña, se empezó a levantar, hace 125 años, un barrio que durante siete décadas fue una ciudad dentro de otra, una colonia obrera con identidad propia. Su nombre era La Poveda. Hoy es uno de los barrios que conforman el municipio, pero durante décadas fue un núcleo industrial relevante de la zona, además de una comunidad de trabajadores. Y todo comenzó un domingo, a las doce del mediodía, el 13 de enero de 1900, con la colocación de la primera piedra que conformó posteriormente el edificio de la Azucarera.

Colocación de la primera piedra de La Azucarera. Archivo de Arganda / Arganda Actual
Antes de su vida urbana, La Poveda fue una tierra de dehesas y álamos. De hecho, su nombre viene de ahí: poveda significa alameda, en referencia a los árboles que crecían entre los ríos Jarama y Manzanares. Fue siempre un lugar bien situado, donde se cruzaban caminos ya desde la época romana. Por aquí pasaban las calzadas que iban a Titulcia, Complutum (hoy Alcalá de Henares) o Segóbriga. En la Prehistoria fue zona de caza, y durante siglos formó parte del corazón agrícola del sureste de Madrid.
La historia moderna comenzó ese domingo de 1900. La fábrica se construyó a gran velocidad: 1.000 m² de superficie, una fachada de 100 metros y una chimenea de 50. Ese mismo año se realizó la primera campaña de molienda de remolacha, alcanzando un rendimiento de 300 toneladas diarias. El barrio nacía con la industria. Ya en 1899 se había constituido la sociedad mercantil Azucarera de Madrid S.A., con un capital de tres millones de pesetas. Su construcción coincidió con la llegada del ferrocarril del Tajuña, que desde 1886 conectaba Madrid con Arganda.
«La azucarera era muy bonita. Cuando entrabas desde la portería había un paseo precioso, con arbustos y flores. A la derecha estaban todos los talleres. Al fondo, también a mano derecha, había unas casas que me encantaban, con balcones cerrados de cristal. Allí vivía el administrador —mi padrino de nacimiento—, y también la hija del químico, la del cajero… Al fondo, además, había una clínica con un practicante llamado Don Ángel, marido de la maestra Doña Victoria«, cuenta Almudena, vecina nacida en La Poveda en el año 1951 e hija de un trabajador de la Azucarera. Vivió junto a su familia en una de las casas para trabajadores que había dentro de la fábrica. «Ésta era el centro neurálgico. Todo giraba en torno a ella. A su alrededor estaban las casas donde vivíamos los hijos y familiares de los trabajadores», añade.

Vista aérea de la extensión de la Azucarera. Archivo de Arganda / Arganda Actual
En 1901 se autorizó la construcción del ramal ferroviario La Poveda–Gózquez. Durante la Guerra Civil, la fábrica fue gestionada por un Consejo Obrero y usada como punto logístico para el abastecimiento de víveres a Madrid. Se instalaron allí columnas de las Brigadas Internacionales. Tras la guerra, el complejo se reconstruyó y modernizó: electrificación completa (1932), viviendas para trabajadores (1934), colonias estivales en Zarauz (1942), piscina (1965), y un nuevo laboratorio (1966).
«Aunque pertenecíamos a Arganda, el barrio funcionaba como una unidad independiente. La autoridad era el director de la azucarera. Para temas oficiales, como bautizos, íbamos a Arganda. Podíamos ir andando o en bici. Arganda está a unos 4-5 kilómetros. Mi padre iba en bici o cogía el autobús López-Morcillo que iba a Madrid cada hora», cuenta Almudena. «Aquí no había médico. Bajaba el médico de Arganda y pasaba consulta en casa de una vecina. Tiendas había pocas: Martín tenía ultramarinos y carnicería y Camilo tenía también un ultramarinos. Había una tienda de chucherías y unos bares. Poco más. La azucarera lo era todo», añade.
Sin embargo, el modelo empezó a resquebrajarse en los años 70. La producción de remolacha disminuyó. Entre 1971 y 1972 se realizó la última campaña remolachera. En 1974 se derribaron las casas de empleados, el colegio y la iglesia. La empresa propuso la construcción de nuevas viviendas: 496 pisos y un centro comercial. En 1984, se firma un convenio urbanístico por el cual la empresa cede al Ayuntamiento 120.000 m² y comienzan las obras de la Urbanización Estrella de Oriente, con 8 bloques de pisos. Luego llegarán los chalés, los comercios, las calles nuevas: “Donde están los bloques ahora, antes eran canteras. Todo era campo. Yo vivo en el bloque 1, mi hermano en el 6. Y ahora somos más de 6.000 habitantes”, cuenta Almudena.
La Virgen del Carmen, patrona de la fábrica, era el centro de las fiestas del barrio. Cuando la empresa desapareció, fueron los propios vecinos quienes siguieron la tradición. «Se celebraban las fiestas del Carmen el 16 de julio: con procesión, caballitos, barcas de madera, escenario en la plaza, música, banderines y el toro de fuego. Cuando la fabrica se cerró, fuimos los vecinos los que íbamos casa por casa recogiendo dinero para poder mantenerlas» relata.

Desfile de los cabezudos durante las fiestas de la Virgen del Carmen en La Poveda. Archivo de Arganda / Arganda Actual
La antigua colonia obrera es hoy un barrio lleno de vida, donde conviven nuevas generaciones con el recuerdo de las antiguas. Porque La Poveda no se entiende sin su pasado, y mucho menos sin los vecinos que la levantaron y que aún la sostienen.
- El reencuentro de Almudena con un amigo de su infancia en la Azucarera durante la visita a la exposición. Gema García / Arganda Actual
- Vista de la exposición fotográfica del 125 aniversario en el Centro Integrado de La Poveda. Gema García / Arganda Actual
- Placa conmemorativa del 125 aniversario de La Poveda en la Caseta del Guardia de la Azucarera. Gema García / Arganda Actual
- Vista de la estación de ferrocarril de La Poveda. Gema García / Arganda Actual
- Entrada a la estación de Ferrocarril de La Poveda. Gema García / Arganda Actual
- Estado actual de la Caseta del Guardia de la Azucarera. Los únicos restos que quedan de la fábrica. Gema García / Arganda Actual
- Almudena con el mural del 125 aniversario de La Poveda. Gema García / Arganda Actual








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